viernes, 31 de enero de 2014

Ucrania



Los dientes rotos por la rabia y las tortas, la cara ensangrentada con coágulos de mugre y suciedad, la pierna rota y en su espalda asoma un trozo de hierro que le atraviesa el pecho perforándole un pulmón.
Se mantiene en pie con los ojos rojos mientras la sangre le golpetea y aprieta el cerebro contra su frente. 
No tiene miedo. ¿Cómo va a tenerlo?. Le han arrebatado todo lo que tenía y vienen a por más. Sus hijos pasan hambre en casa, el frio se llevó al más pequeño cuando apenas contaba con unos meses de vida y amenaza en llevarse a los otros dos. Su mujer, desesperada, se quitó la vida cuando se enteró que una grave enfermedad la mataría contagiada por el último cliente con el que tuvo que acostarse para pagar dos pedazos de pan para sus hijos. 
No tiene miedo, pero está solo y apenas armado con un palo en el que enarbola una enorme bandera negra donde pone "Libertad".
Ante él, tras la barricada, cientos de agentes de los cuerpos de seguridad... Seguridad para los gobernantes, aquellos que con mentiras se hicieron con el poder para acabar con toda libertad conocida.
Llora. Las lágrimas resbalan por su cara dejando un reguero en su piel sucia. Sabe que solo no lograra mucho pero debe intentarlo y se dispone a la batalla.

-No estás solo primo. - Dice una voz tras él. - Hemos acudido a la llamada.

Tras las barricadas que custodiaba en soledad y medio muerto, aparecen cientos de ciudadanos del mundo. Gentes, que venidas de todos los confines de la tierra, han decido ayudar.
La batalla es cruenta y letal, los muertos se cuentan a miles, dejando las calles minadas con los cuerpos inertes de los que deberían proteger a la ciudadanía ahora convertidos en esbirros de un poder maligno.
Los ejércitos rebeldes llegan hasta las puertas del parlamento y sin dudarlo lo invaden como una marea negra de muerte, asesinado a los traidores que en el edificio se protegen, mujeres y niños incluidos, la semilla genética del traidor debe ser erradicada.


El hombre vuelve a casa, sus hijos le esperan, allí le lavaran las heridas y cerraran las cicatrices. Con el tiempo volverán a comer y es posible que sean de nuevo felices. Pero ahora no es tiempo de celebrar nada, han vencido pero el coste ha sido alto, altísimo.

La humanidad no aprende.

Топ українські друзі!!!!

Y no dejéis que olviden quienes sois.


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