viernes, 8 de noviembre de 2013

Inconclusos (El cuento que queria ser Tatuaje).



Su pelo, como oscuros y sucios caracoles, cae en tirabuzones imposibles sobre su espalda y sus hombros. La cara sucia, impregnada en sudor, lágrimas y barro. El andrajoso vestido apenas sujetado por dos pequeños tirantes, le viene grande, apañado con una enorme cinta que encontró en días anteriores y rematado con un gigantesco lazo que siempre ha de rehacer.

La enorme espada es más grande que ella y pesa casi la mitad, por eso la arrastra cuando camina, dejando un surco en forma de herida a la tierra que la vio nacer. Pese a ello no tiene ningún problema en blandirla con sus minúsculas manitas mientras danza en el aire repartiendo muerte y caos cuando la ocasión lo requiere. 
Con su otra manita sujeta a su pequeña hermana, “la ratona” la llamaba su padre, una mocosa de dos años que la acompaña en su vagabundeo infinito con el único consuelo de un feo peluche en forma de oso marrón que se cae a pedazos y que lleva amarrado en el extremo de un cordel que tiene sujeto en la cintura.

La pequeña espadachina está detenida, absorta en sus propios pensamientos, con la mirada perdida más allá del deforme monstruo que acaba de abatir y que se encuentra con las tripas esparcidas apenas un metro y medio delante de ella.

-Tengo hambre.- La interrumpe su hermana sacándola de su trance…..

(Este pequeño fragmento de un cuento mucho mas grande, que ha ido mutando con el tiempo, contiene la esencia de un enorme tatuaje azul que un dia vera la vida en la piel de la madre de las protagonistas).

1 comentario: