jueves, 10 de octubre de 2013

Guerrera

Camina sola, derrotada. Su mirada arrastra milenios de penurias, de torturas. Violada y humillada, golpeada, derrama ríos de sangre que brotan a borbotones de la enorme herida que asuma por su cabeza.

La niña vestida de blanco la está esperando en medio del camino, al fondo un enorme, solitario y destrozado árbol hace las veces de nido para aves carroñeras que aguardan su muerte y de garras horrendas que desgarran un firmamento virtual inexistente.

No hay futuro, no hay presente. Se han perdido todas las batallas, la guerra ha terminado pero los guerreros no volverán a casa.

Solo queda ella, ella y la niña que ahora la mira a los ojos mientras le tiende la mano. Esta caliente y suave.
Pequeñas lágrimas asoman tímidamente en sus ojos y recorrer su cuerpo desnudo trazando una línea hasta el frio suelo.

-NO! - exclama.- La guerra no ha terminado.

Con un grito feroz vuelve a empuñar su espada, se gira y cargando con la rabia de todos los seres humanos embiste a la bestia cercenando una de sus cabezas.

De nuevo la sangre mana, pero esta vez es el enemigo el que recibe las heridas.

Y vuelve a golpear, y con cada golpe miles de almas empujan la fría hoja de la espada dentro de la carne de la bestia, y vuelve a gritar, y con ella millones de voces. Ya que toda la humanidad, futura, presente y pasada la ayuda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario