viernes, 11 de octubre de 2013

Eterna batalla

La enorme bola de fuego cruzaba los cielos arrasando aquello que tocaba. Otra nave del imperio recién surgida del espacio fue derribada por escuadrones de pequeños vippers que atacaban todo aquellos que no portaba el negro estandarte.

En tierra las hordas de extraños seres caían como moscas bajo la carga del mayor ejercito jamás visto, legiones de hombres a caballo que aplastaban al enemigo en un baile macabro de sangre y muerte.

De los inmensos océanos emergían batallones de seres verdes portadores del legado Atlante que tomaban y hundían en el abismo las embarcaciones de invasores.

Ejércitos de seres mágicos sangraban y morían codo a codo con la humanidad luchando contra un grupo cada vez mayor de seres de otras galaxias.
Los ejércitos de varias constelaciones contra las huestes de la tierra unidas; bestias, hombres y seres mitológicos.

De los cielos cayo una nueva figura, un ser de cientos de metros de altura al que rodeaba un aura blanquecida y lechosa que indicaba su precedencia. El dios siempre negado de los hombres mandaba a sus arcángeles para acabar con sus propios seguidores tiempos ya olvidados.

Y en respuesta cientos de humanos agarrados de las manos entonaron una despreciable letanía con el resultado letal de su muerte, como premio los Angeles infernales de las profundidades del mal regalaron un terrible perro de varias cabezas que emergió de la tierra entre podredumbre y sangre cuajada, y con sus miles de toneladas derribo al ángel de los cielos, acabando con la amenaza.

Sobre un pequeño risco, arriba, en la montaña, un joven observa y sonríe mientras alza su manos al cielo y comienza a entonar en solitario una canción que habla del honor, la guerra y el amor por la tierra. La canción es repetida poco a poco por las huestes terrícolas formando una sola y grandiosa voz que levanta el ánimo y revive a los caídos para que luchen de nuevo por la salvación o destrucción de todo.

Junto al joven una pequeña vestida de blanco observa la cruenta batalla y llora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario