miércoles, 12 de junio de 2013

Los niños deben reir (12 de Junio, día contra el trabajo infantil)

Hoy es el dia mundial contra el trabajo la esclavitud infantil.




Tenía intención de incluir fotos bestiales con niños muriéndose de hambre y esas cosas, pero sé que os la trae floja estas chorradas. Así que solo incluyo a este precioso pimpollo de mirada clara que parece estar asustado y curioso con su pedacito de pan aferrado por sus sucias manos. Y que quiero imaginar que mira a su madre la cual esta con unas amigas sentada ante un pequeño fuego devolviéndole la mirada mientras sus hermanos corren y ríen tras un balón, chillando de gozo y alegría, y asustando con sus gritos al pequeño que zampa con ahínco ese estupendo bocata que mama le ha preparado.
Yo ya le habría lavado esa sucia cara y posiblemente le habría mordido uno de esos gordos mofletes hasta arrancarle una risotada.

"Si dios existe, espero que tenga una buena excusa".

La foto no se de quien es, pero con su permiso...



Los señores desean encontrar todo limpio al despertar, quieren tener el desayuno listo y la casa recogida. Hoy apenas ha dormido, el calor y el hambre le impiden conciliar el sueño.
Esta sola en la cocina preparando tostadas y café, de vez en cuando alguna migaja cae distraídamente en su boca, pese al hambre no se atreve a más, los señores tienen contadas las rebanadas de pan y ella teme que le den otra paliza.
Sobre sus tiernos hombros de niña carga la responsabilidad del cuidado y limpieza de una vivienda donde habitan ocho seres egoístas, ella solo tiene seis años pero ya ha aprendido lo que es el hambre, lo que es el miedo, lo que son las palizas continuadas.
De pronto un estallido inaugura el amanecer, despertando al vecindario bien avenido, despertando al complejo residencial donde viven los ricos, los más pudientes. Otro estallido precede al primero, este más cercano, y casi como un eco macabro el replicar de las armas automáticas que vigilan el perímetro.
Las calles se convierten en un matadero, los vecinos alarmados por lo que parece un atentado terrorista salen de sus casas para encontrarse con la invasión de grupos armados que sin mediar palabra arremeten sus armas contra ellos, dándoles muerte.
El trasiego dura un par de horas dejando tras de sí calles infestadas de cadáveres y maquinas destrozadas. Los revolucionarios continúan su matanza en el siguiente distrito, hay mucho que matar.
La pequeña sale de su escondite, había elegido la alacena para ocultarse mientras sucedía la matanza. Sabedora del desaguisado que en las calles le espera ha aprovechado para zampar con glotonería todo lo que en su pequeño cuerpecito cabía, lo sobrante fue a los bolsillos.
En la hermosa puerta de dos hojas, con esquirlas de oro y plata, enmarquetada en mármol blanco, yacen los hijos de sus señores. Dos estúpidos niños gordos que la pegaban siempre que podían. Ya no podrán hacerle daño.
Un guerrillero saquea los cadáveres de los vecinos  cercanos, cuando al levantar la mirada y ver a la niña sonríe lanzándole un beso, los siervos se reconocen y se respetan.
Llueve profusamente, el agua limpia la sangre de las calles y la niña, ahora ataviada con un precioso vestido blanco varias tallas más grandes corre calle arriba riendo, otros niños se unen a su carrera, todos siervos todos esclavos. Ahora libres de egoísta poder de los hombres.

La matanza continúa...

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