lunes, 3 de diciembre de 2012

La zapatilla


Corre por el pasillo zapatilla en mano. La vena de la frente hinchada, la cara roja cual demonio. La pequeña le precede, esquivando el fatídico envite. Su padre tropieza y cae de bruces en el suelo. Ella, sabedora que la pequeña ventaja no durara mucho, aprovecha para deslizarse a su lado y continuar la carrera hacia su habitación.

Se esconde bajo las sabanas, triste protección para lo que le espera, se tapa de pies a cabeza y espera con los ojos cerrados a que el ataque llegue por fin. Nada detiene la mano de su padre y comienza el verdadero suplicio.

Las lágrimas brotan de sus tiernos ojos, y de su boca escapan ahogadas suplicas al perdón de su padre, pero nada detiene las cosquillas de papa…  Sabe que no parara de reír durante un rato.

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