viernes, 29 de abril de 2011

Escrito para quien no puede ver.

Marca carmesí que compones las letras de mi desasosiego, palabras de sangre y alma vertidas al viento ya que no hay ser que te escuche. Fluidos estomacales que evitan ser vistos, y comprendidos, por mis semejantes.
Biblia de mi corazón, enciclopedia salida de mi pecho que no ha de ser leída nunca. Los ojos esquivos de los humanos te han ignorado.

¿Acaso no fui sincero?¿Perdí, quizás, el rumbo en el lugar del olvido? Temo que sí.

Humanos egoístas, acaso no siento yo también pasión? No sufro miedo o inquietud como vosotros?
Al parecer no he sido escuchado, se ignora mi necesidad, bajo la necedad del ser vivo que sufre y respira a mi lado.

Apenas acabo de sufrir una guerra que ha arrasado completamente mi alma, mutilado y dolorido. Humillado por las vicisitudes de una campaña larga y cruel. ¿Y ahora debo prepararme para otra contienda?

Cuando yo creía que ahora llegaría el descanso, cuando todo lo que deseaba era sentarme junto al fuego, arropado por mi familia, sin preocuparme ya por nada, dejando que los ratones campen por la cocina a sus anchas. Cuando llego la hora de descansar me llaman a filas, de nuevo a la batalla.

Pero este guerrero ya no blande su espada, los días de honor y gloria ya acabaron, y el brillante acero que antaño hendió el aire en busca de enemigos a los que dar muerte mantiene en pie a este, a modo de bastón.

La sangre de mil enemigos ha bañado mi piel por cien veces. El sonido de los tambores ya no me acompaña. El clamor de la victoria ya no me atrae.

Buscaros otro héroe. Este ya está cansado y viejo, y desea que por esta vez, sea el que recibe las caricias.

Dejadme en paz, crueles humanos, mucho me habéis pedido ya, poco queda ya en este seco corazón. Haberlo pensado antes. Ahora solo me queda dolor y muerte. Y os JURO que puedo repartirla en igual proporciones que antaño repartir amor y pasión.

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