jueves, 10 de marzo de 2011

Pesadillas


El ser extraño sonríe, me mira, me observa perezoso desde el rincón mas oscuro de la habitación. Mira como el ente sombrío subyuga mi mente y me hace enloquecer una vez mas. Desde las paredes los héroes de antaño, retratados pateticamente en un trozo de cartón, leyendas en dos dimensiones; vitorean al villano mientras este viola una y otra vez mis mas intimos pensamientos. Sucumbo a la oscuridad pero un rayo de luz cegadora me devuelve a mi tortura.
Un niño solloza y creo enloquecer pensando que mis hijos sufren mi mismo destino, pero descubro horrorizado que el niño soy yo.
El ente no ha terminado y profundiza mas aun en mi ya perturbada mente, ahonda mas su etéreo bisturi, mancilla hasta el ultimo recoveco de mi cabeza, y la oscuridad vuelve.
Relámpagos de dolor se suceden uno tras otro, latigazos de furia incontrolable sacuden con rabia descontrolada entre episodios de locura y lagunas de olvido.
Un desgarrador grito inunda la estancia y entonces como un muerto reanimado, despierto. Despierto bañado en sudor, víctima de mis propias pesadillas, esclavo de mi mente.
Observo mi habitación y allí no hay nadie... pero oigo perfectamente la apagada risa del ente que prepara su siguiente envite.

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