jueves, 16 de diciembre de 2010

La felicidad plena antes de la bajada del telon.

Hoy me disculpareis si no salto nada disparatado ni me pongo apocaliptico, pero deseo contar algo con las palabras del pueblo.


Hoy he ido a la obra de teatro en la que mi hija participiaba, mi niña de 3 años. Como soy un sentimental no he podido contener mis emociones y apuntito he estado de soltar la lagrimilla. No os podeis imaginar lo que representa para un "ente" como yo ver una vez al año a unos cientos de pequeños seres cumplir uno de los requisitos de entrada en la sociedad e ir a hacer el payaso para que papas, tios, abuelos y amiguetes disfruten (y se acongojen como yo lo hice) ante el desparpajo de sus pequeños.
Ya sabeis (y si no lo imaginais) que soy un cruel defensor de los derechos de la infancia y que pese a que me parece una aberracion hacer pasar por ese trago a niños tan pequeños, he sido, y sere, uno de los muchos papas que han babeado ante esa obra.
Y no es por que tubiera una puesta en escena cojonuda, ni porque se supieran el papel. Si no por que sus caritas irradiaban felicidad. Y ANTE TODO, eso es lo que cuenta.
Bravo tambien por las profesoras que se han dejado el alma en ello (al fin y al cabo son sus "niños") y por la organizacion porque ha dejado patente que pueden llenar de ilusion a tanto capuyo que como yo alli estaba.
Y por supuesto por mi emperatriz, porque pese a minusculo papel que le han dado a brillado como estrella de oriente.

Dicen que ser padre te da (o te otorga mejor dicho) penas y calamidades al igual que alegrias y felicidad, y os prometo que solo por momentos como estos vale la pena mil calamidades que me caigan (y al de arriba señalo en esto).

Asi que solo resta decir: BRAVO!!!!

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