jueves, 16 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Las manos, heladas por el frio, ya han perdido toda sensibilidad, pero se aferran inexorablemente al paquete. Las piernas mueven en un frenético golpeteo empujando el pequeño cuerpo por la calle infestada de nieve. La mente, nublada por el gozo, bloquea toda precaución. El corazón bombea al límite. Carrera frenética hacia ninguna parte.

El pequeño se para ante la tienda de juguetes, y observa, casi obscenamente, el escaparate. Pero hoy no tiene tiempo, ha de hacer algo verdaderamente importante.

Continúa su carrera hasta una pequeña verja, que custodia una destartalada casucha.

En el interior, protegida por la penumbra y arropada por cientos de mantas, se encuentra una niña que aún no cumple los tres años.

Al ver a su hermano salta de su parapetada montaña de mantas y corre los escasos dos metros que dé él le separan. Arranca, más que coger, el paquete de sus manos y comienza a abrirlo en desesperada postura.

El niño sonríe, pero no dice nada, al ver como su hermana levanta, casi temblando, el contenido. Un pedazo de turrón, de oscuro contenido y plagado de tubérculos en forma de nueces. Apenas media tableta, que devora ávidamente dejando un pequeño trozo a su hermano, de turrón de chocolate...

-Feliz navidad.- Musita quedamente su hermano, tras lo que la niña lo abraza tiernamente y estampa sus labios sobre la cara del chico propinándole un sonoro beso. -Feliz Navidad a ti también hermanito.- Canturrea...

“Y Feliz Navidad a todos vosotros también.”

2 comentarios:

  1. feliz navidad a ti tambien, pero leyendo este relato casi se te quitan las ganas

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  2. No digas eso ostia, el relato (pese a su dureza) intenta demostrar que incluso cuando todo se ha perdido, cuando se vive bajo la presion del inexorable olvido, cuando el futuro es del todo incierto.Entonces, y solo entonces, es cuando el hombre es verdaderamente libre y da por amor lo que tiene.
    Quizas no lo he trasmitido bien, pero mi intencion es dejar claro este hecho. El niño recorre la calle bajo un invierno helador con la posesion mas preciada para un niño (chocolate) y olvida sus sueños (la jugueteria) ya que su ilusion es dar ese regalo a su hermana (a la que es evidente que quiere) en un alarde de generosidad que mas quisieran muchos ricachones para si.

    Eso, y solo eso, es el verdadero espiritu de la navidad (que deberiamos tener todo el año), el resto: los juguetes, las cenas, la fiesta.. Es para acompañar, para entretener al pueblo, y para (si se puede) sacarle las perras que le queden.

    La niña (la cual tiene las manos vacias) solo puede corresponder al regalo de su hermano con su posesion mas preciada (el beso demuestra afecto y amor).

    No es un cuento triste.
    "La lanza debe atravesar la carne para encontrar el hueso."

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