viernes, 10 de diciembre de 2010

A trozos

El frio consume hasta el último halito de fuerza que le queda, un hambre, voraz, pica con saña su pequeño estómago, la sarna le llena de llagas el cuerpo y el miedo hace tiempo que dejo de tener importancia. La suciedad se acumula en su cuerpo plagándolo de bichos que la enferman. Los minutos se hacen días; las horas, años.
La inocencia sucumbe ante la terrible mano de la corrupción y la envidia. El honor, perdido en el olvido, permanece lejano. Y los héroes de antaño, barridos para siempre por la injusticia.
Cierra los ojos, mientras cae al insondable abismo negro, y perece agónicamente sin esperanza de salvación, sin un atisbo de luz al final del camino.
Batas blancas la rodean, fríos bisturís del terror humano la ensartan en busca de ese preciado tesoro. El dolor la sume en la agonía, y la agonía le hace perder la razón. Ahora solo grita mientras sus verdugos la abran en canal y sacan sus pequeños órganos, órganos que irán a parar a otro niño, en otro lugar, y que permanecerán en el mientras pueda pagar con dinero.

2 comentarios:

  1. Y lo triste es que no solo es un cuento..

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  2. jodo macho, deja de tomar la medicina que estes tomando porque ya te vale.

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