miércoles, 24 de junio de 2009

En las frias montañas.


El viento golpeaba salvajemente su cara, llena de arrugas por el paso de los años. Sus barbas, ya congeladas, pendían como estalactitas a punto de precipitarse.
Un paso mas y se volvía a hundir en la nieve, poco a poco, pesadamente recorría el inexistente sendero que atravesaba el techo del mundo. Ante el se extendían las maravillas de la cordillera mas importante del planeta, y tras de si quedaban, como olvidadas, las llanuras de la estepa eterna.
Una ráfaga de viento volvía a agitarle, meneando con fiereza su manto, su callado y la bestia que le acompañaba.
Un rugido de reproche surgió del animal que a su lado se encontraba, otro rugido del viento fue la única respuesta.
Su amigo fiel, su único compañero, un oso de mas de una tonelada de peso, de espeso pelaje negro y blancas fauces. Garras descomunales que sujetaban, en la nieve, el peso de un animal enorme y peligroso.
El enano estaba preocupado, en el horizonte podía ver el humo de las hogueras. Era la guerra seguro, pero debía de conocer quien era el enemigo. Al principio pensó en los gigantes de las montañas, pero pronto desecho la idea, eran muy primitivos y no usaban jamás el fuego. Trolls?, no, improbable, demasiado territoriales, demasiado solitarios y demasiado salvajes como para reunirlos en ejercito.. Mañana llegaría a la cumbre, si, mañana, y entonces sabría.

La mañana apareció clara, el viento, en calma, había dejado de soplar, las hogueras se podían ver ahora en el valle blanco, cientos de ellas, miles. El manto blanco que la noche había dejado sobre el valle teñido por miles de pequeñas tiendas donde el ejercito, expectante, esperaba ordenes.
Humanos!! La bestia salvaje, el ser que arrasaba, en cuentos y leyendas, con los mundos y los pueblos libres. Humanos, villanos y agresivos. El ejercito era de humanos...

El enano no podía creer a sus ojos, no podía entender como habían atravesado la gran barrera. Pero debía, sin demora volver para avisar a su pueblo, prepararse para una guerra que no podían ganar..
Dio media vuelta para volver por el camino invisible, de nuevo debería luchar contra los elementos. Se giro y comenzó su largo viaje de nuevo.

Un trueno sonó a lo lejos, apenas sintió el desgarro, solo el calor de la bala que atravesó sus pulmones y salio inerte por su pecho tiñendo de rojo la blanca nieve. Le ardía, le quemaba, y luego no sintió nada.
El enano se desplomo, hundiéndose en la nieve, su bestia, sola y asustada quedo allí observándole.. Otro trueno, otra bala, y el gran oso callo también. allí yacieron, bestia y amo, animal y enano, abatidos por el terrible arma del humano que sin ser visto, sin ofrecer oportunidad los había matado, sin piedad, con su arma de perdición..

El ejercito se puso en marcha, abajo de la ladera, nadie miro atrás. Les esperaba una nueva conquista, nuevas tierras, nuevas matanzas, un gran y glorioso honor en esta tierra para conquistar..
La guerra habia comenzado.
Dedicado a mis queridos WoWeros, a sus horas de fantasia y a su inexplicable y eterno juego en una realidad que no existe, en un mundo donde nada es verdad y a una historia que nunca debio ser contada: Los mundos del Word of Warcraft. (yo sigo alli aunque ahora no este entre vosotros).

2 comentarios:

  1. ty ahi yacia, inerte, skarlett, la mas guerrera de los enanos cubierta de nieve, notando como su vida se le escapaba sin poder hacer nada y al ver a su bestia a su lado, se rindio a lo inevitable, dejo de luchar, dejo de ser enano para convertirse en polvo

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  2. Hombre.. tanto como la guerrara de los enanos.. es gnoma, G N O M A..
    Repeat plx.. gnoma..

    Pues eso.
    Skarlett Gnoma Warlock 70.
    Irnee Troll Rogue 60.
    Brisha Undead Mage 60.

    Entre otros...

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