miércoles, 11 de marzo de 2009

Luz


La noche se cernía sobre él. Una total oscuridad le atenazaba. Como una presa acosada, sin salida ni arrepentimiento, luchaba por salir.
De nada valían los argumentos, atrás quedaban las solicitudes de clemencia, ya nada podía hacer.
Acosado, acorralado y sin escapatoria posible. Aun así, sonreía.
No era la suerte su compañera, ni los ángeles sus guardianes. No había dios ni demonio, ni esperanza ni desazón.
Estaba solo y lo sabia. Lograba, a pesar de los inconvenientes, salir siempre a flote. Era un luchador, guerrero eterno...

En el horizonte despuntaba al fin el sol. Un débil rallo de luz que anunciaba el descanso.

Aveces, pensaba, creía no poderlo conseguir, pero siempre lograba, noche tras noche, volver sano y salvo hasta la madrugada. Y vencía, una y otra vez, inexorablemente..

Hoy había logrado de nuevo vencer, esta noche tendrá que volver a empezar.

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