jueves, 15 de enero de 2009

Segundo dia


Burbujeantes charcos de lodo tocaban su tétrica música, una niebla espesa cubría el lugar dándole, si eso era posible, un aspecto mas siniestro. Voces fantasmagóricas, como venidas de los muertos, eran amortiguadas por el zumbido de los insectos, que invisibles, pululaban por doquier. El calor era insoportable y la humedad creaba gotas de sudor que caían sobre mis ojos impidiéndome ver.
Metros atrás había quedado mi monoplaza, derribado por la colisión con un objeto que no pude identificar.
La noche era cerrada, no había luna que alumbrase el camino, no brillaban estrellas en el cielo, solo la negra sombra de un gigantesco satélite se ocultaba en el firmamento.
Un ruido que parecía ser una risa se escucho tras de mi. Luego, unas palabras.

-Ji ji ji, así que hoy nos visita el elegido.- La voz pese a ser firme parecía de un niño, un niño muy joven. –Dime elegido, ¿ya has empezado tu cometido?.
-¿Cometido?, ¿Quién eres? ¿Dónde estas?, Muéstrate!! – dije sin miedo.
- Que cometido va a ser, estupido!! Para el que naciste. ¿O es que pensabas que tu tranquila vida, que tu asombrosa buena suerte eran fruto de azar?.- Mientras decía estas palabras una pequeña figura se acerco a mi lado. No mediría más de ochenta centímetros, de larga cabellera y ojos rasgados, piel de color rojo ceniza y orejas puntiagudas. En su pelvis asomaba un largo rabo de rojo brillante y su gran cabeza lucia sendas protuberancias que partían de su frente hasta dos centímetros por encima de él, describiendo un pequeño año.
- ¿Eres un demonio?
- Un demonio menor, si. De la séptima casa, de una de las mejores castas..

- No te temo bestia.- dije sin mucho convencimiento.
Sus cejas, pobladas y de un negro intenso se arquearon. – No esperaba que me temerías, elegido. Te vi en mi pantano y pensé en saludar al futuro capitán de las hordas del infierno.
- No se que pretendes con esas palabras, pero ni soy un elegido ni capitanearía jamás nada que fuera tan malvado.
– Le espete visiblemente indignado.- ¿Acaso no sabes que toda mi vida la he entregado a la adoración y respeto de Dios?
- Si, toda una vida desperdiciada ¿no?. Mira al cielo elegido, ¿quien crees que esta acabando con vuestra raza?, ¿Quién crees que tendría el ego de venir a aniquilaros y os lo diría constantemente con esa voz que os encoje el alma?. ¿¿Satanás??
– De su boca surgió una terrible carcajada – No amigo, los humanos han servido los designios del mal durante mucho tiempo, ahora es el altísimo quien viene a reclamar vuestras almas, y te aseguro que se las quedara todas. Si no hacemos algo para evitarlo…

No deseaba escuchar más las turbias palabras de semejante ser, le di la espalda y continué mi camino hacia las lejanas colinas que daban paso a mi hogar. No podía sin embargo pensar en lo que de sus labios había salido. Y si era yo el elegido, y si mi futuro se había escrito tiempo atrás. Cierto era que muchas señales habían existido en mi vida, como para ignorarlas. Fui vivo entre los muertos, y muerto entre los vivos. Fui y regrese del páramo oscuro sin prejuicio para mí. Conocía los escritos pero los ignoraba.

“Y de entre los vivos uno será el elegido, la casta de los demonios le adorara y temerá, la casta de los mortales le cuidara y no permitirá que ningún mal le toque, adorara a un dios vengativo y cuando este se alce contra los suyos empuñara la espada de la ira y responderá con saña contra su creador. Un elegido que decidirá la suerte del mundo.”

El nuevo día despuntaba en el horizonte, ya estaba en casa.

“Recuerda elegido, con sangre inocente bañaras tu espada y las almas repudiadas serán tu compaña.”
Continuara..

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