miércoles, 1 de octubre de 2008

Amanecer en Marte



Otro frío amanecer me sacude de la cama; con los huesos helados, tiritando me enfundo el mono de trabajo. En la calle el ruido del motor del transporte rompe el silencio sepulcral que atenaza esta maldita tierra.

Es largo el camino a mi destino. Caja de acero de 3 mm de espesor, afinado como un animal comparto destino con decenas de almas olvidadas. Apenas duermo, hoy llegamos pronto.

Cientos de trabajadores se apean de sus vehículos y se encaminan, un día más, a la dura tarea de ser esclavo por un mísero sueldo.

El ronco rugir de las grandes y pesadas escavadoras me sacan de mi sopor. “Otro día mas” - me digo. Odio esta tierra, yerma y vacía, sin vida, sin futuro. Nosotros somos la punta de flecha, otros vendrán detrás a expoliar este lugar.

Trago salida con sabor a bilis y carburante. Quizás en otro tiempo “ellos” estuvieron en este lugar;pienso ; haciendo lo mismo que nosotros. Pero ya se fueron, muchos siglos atrás, ahora apenas queda un recuerdo de su presencia. Nosotros venimos a terminar lo que ellos empezaron, por eso cavamos mas profundo.

No se porque lo hago, pero siempre vuelvo sobre mis pasos un pequeño trecho y miro al horizonte; allí, muy lejos esta mi hogar, lejos para verlo pero yo se que allí esta.

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